Salida / Entrada = Productividad
Esa es la fórmula más utilizada por las organizaciones para calcular la productividad. Matemáticamente, tiene todo el sentido del mundo. Sin embargo, cuando se trata de mejorar la productividad, no es tan sencillo como aumentar la producción u optimizar los recursos. ¡Recordemos que estamos hablando de personas, no de robots! La productividad tiene más que ver con gestionar la mentalidad que con gestionar los procesos.
Permítanme presentarles el concepto, no tan nuevo, de la atención plena. Este movimiento de enfocarse en el presente ha cobrado un impulso asombroso en todo el mundo y ha transformado muchas vidas, tanto a nivel profesional como personal. Para saber más sobre la atención plena, les recomendamos ver esta interesante charla TED de Andy Puddicombe.
Aquí te presentamos 4 maneras en que la atención plena puede mejorar la productividad.
Mejor enfoque
Hoy en día, la fuerza laboral vive en un mundo donde la información abunda, las distracciones son constantes y todo parece urgente. En este entorno, la productividad es lo último en lo que piensan. Entonces, ¿cómo puede ayudar la atención plena? La práctica de la atención plena te ayuda a mantenerte anclado en el presente y a distanciarte de tus pensamientos. Una vez que alcanzas ese estado, desarrollas una concentración precisa, la capacidad de lidiar con las distracciones y un estado mental más tranquilo.
Vencer la procrastinación
Debido al condicionamiento mental y a nuestro instinto innato de supervivencia, la mente tiende a recurrir continuamente a patrones negativos del pasado y aplicarlos para predecir el futuro. Así, la mayor parte del tiempo, tu mente oscila entre el pasado y el futuro, cuando lo ideal sería que te concentraras en el presente. La procrastinación es la principal consecuencia de este comportamiento y el mayor obstáculo para la productividad. Imagina que estás sentado frente al ordenador, intentando terminar una tarea, y tu mente se centra en que no puedes permitirte un coche nuevo. Lamentablemente, esa es la realidad del mundo en el que vivimos. La atención plena te ayuda a observar tus pensamientos con perspectiva y a reducir la procrastinación innecesaria. Con el tiempo, te das cuenta de que ni el pasado ni el futuro son reales. Son solo pensamientos, y tú decides cómo te afectan.
Mejorar las relaciones interpersonales
Practicar la atención plena centra la atención en el interior, reduciendo así los juicios de valor. Al dejar de juzgar, comienzas a aceptarte a ti mismo y a los demás tal como son. Esto hace que las interacciones sean más objetivas, mantiene las emociones a raya y mejora significativamente las relaciones interpersonales. Si logras mejorar la comunicación y la colaboración entre equipos, ¡ya tienes la mitad del camino recorrido! ¡A partir de ahí, todo irá a mejor!
Mejor toma de decisiones
Lo repito una y otra vez: puedes comprar todas las herramientas que quieras y crear los procesos más complejos, pero la toma de decisiones siempre dependerá de los humanos. Como ves, el estado mental influye enormemente en la calidad de la toma de decisiones. La atención plena te ayuda a eliminar las distracciones y a aportar claridad al proceso. Se acabaron las dudas. Analizas los datos, identificas los patrones y los visualizas mentalmente de forma totalmente objetiva. Así, tomas la decisión más objetiva, sin el caos, el pánico ni el temor a decisiones pasadas, ni te preocupas por las implicaciones de la decisión presente. Simplemente tomas la mejor decisión en ese momento, conociendo lo que sabes y entregándote por completo.
Dicen que la mente subconsciente es 10.000 veces más poderosa que la mente consciente o lógica. Imagina su poder y lo que podrías lograr si lo aprovecharas. La atención plena es la clave para convertir tu mente en tu aliada y acceder a las infinitas posibilidades que ofrece. Si estás de acuerdo, ¡este es el momento perfecto para empezar a practicar!




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